Uno de los problemas más importantes a los que, históricamente, se ha enfrentado el transporte de mercancías por ferrocarril es la existencia de distintos anchos en las redes ferroviarias.

En España conviven dos anchos, el Ibérico (1.668 mm) y el UIC (1.435 mm). Pero también en distintos países de Europa y Asia encontramos anchos diferentes, el UIC (1.435 mm), el ancho ruso (1.520 mm) y el ancho indio (1.676 mm).

Con el fin de encontrar una solución al cambio de ancho ferroviario, en 1966 RENFE (Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles) solicitó a la Organización Internacional del Ferrocarril (UIC) la convocatoria de un concurso internacional de Bogies de Ancho Variable. La SNCF (Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses) se encargó de su desarrollo y RENFE se comprometía a financiar la idea ganadora.

Al concurso se presentaron 43 proyectos de diferentes países y, a pesar de obtener el primer premio, el sistema de Ateliers de Construccion Mecaniques de Vevey (Villenuve, Suiza) no cumplía las especificaciones. Tras la fabricación de 30 ejes los ensayos de homologación no dieron resultados.

El 2º premio lo consiguió la empresa de ingeniería sevillana OGI (Oficina General de Ingeniería). Del prototipo de eje OGI se fabricaron 16 ejes a escala natural para ensayos en vía y dos ejemplares para ensayo en bancos a escala 1:2,5. Los ensayos en banco fueron realizados en Sevilla con cambios de ancho en el mismo banco, ya que disponía de los dispositivos necesarios.

Se aplicaron cargas dinámicas en un recorrido equivalente a dos millones de kilómetros en el que se alcanzaron velocidades de hasta 220 km/h. Como resultado se comprobó el buen funcionamiento de los ejes y sólo fue necesario cambiar el tipo de grasa para eliminar el desgaste de una pieza de blocaje axial.

Los ensayos de homologación en banco de pruebas a escala natural se realizaron en el Centre d’Essais de Vitry de la Dirección de Material de Ferrocarriles Franceses (SNCF). El tipo de ensayos realizados fueron de duración y comportamiento, de rigidez de los ejes y de homologación.

Se realizaron 394.152 km y el resultado fue totalmente satisfactorio en cuanto a los comportamientos de los ejes. Según la SNCF el eje quedó listo para seguir rodando en los ensayos directamente en vía.

Los ensayos en vía se llevaron a cabo desde 1976 a 1984, circulando con vagones lastrados a carga máxima en la línea Valladolid-Ariza-Calatayud, elegida por su mala calidad. El recorrido acumulado se situó en torno a los 125.000 km, siendo los resultados totalmente satisfactorios, no detectándose problemas debidos a agentes externos o a las solicitudes a los que fueron sometidos.

Sin embargo, a pesar de haber pasado las pruebas correspondientes en banco de pruebas y en circulación, los ejes OGI no llegaron a desarrollarse comercialmente quedando durante 30 años en el olvido.